Atrévete a caer mal..

[es bueno para el cutis]

Viajemos un poco en el tiempo…. Caer mal 

Imagina que acabas de salir de una reunión de las SS en el Berlín de 1940. Has coincidido con Hitler, le has dado la mano y habéis hecho un par de comentarios facilones sobre lo lluvioso que está el otoño y sobre lo maravillosa que es la música de Wagner. 

Te retiras unos pasos y escuchas al führer comentar a sus allegados: Oye, qué persona tan maja, qué bien me cae”. 

Bingo, le has caído estupendamente a un impresentable. ¿Felicidades? 

Tú dirás, vale, pero a los poderosos es mejor caerles bien, aunque sean unos crápulas. Si no, no llegarás a ninguna parte. 

Tengo dos problemas con ese argumento: 

  1. La historia de la humanidad está llena de ejemplos que contradicen esa teoría. Repleta hasta la bandera de personas que se han atrevido a caer mal, han llegado a la cima y, de paso, han dejado el mundo un poco mejor de cómo lo encontraron. 
  2. Puede que haciéndole la rosca a déspotas y descerebrados con poder (o mirando para otro lado cuando comenten fechorías) tú subas en la escala social o profesional, pero será a costa de un pequeño aditamento de tu ser llamado “alma”… Y te aseguro que sin el alma dentro del cuerpo se duerme muy mal por las noches y cuando te miras en el espejo, te ves arrugado y oscuro. 

Ya conoces el refrán “Dime con quien andas y te diré quién eres”.

[Los refranes son como posgrados en psicología de la sabiduría popular… Sólo que más concisos y baratos.] 
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El problema de este es que parece que la cosa acaba ahí cuando no es así. Porque  “con quién andas” no sólo explica quién eres sino que —-redoble de tambor— condiciona quién puedes llegar a ser. 

La forma en la que esto ocurre es auténtica orfebrería vital, que requiere que seas consciente de las consecuencias de tus decisiones, algo que es poco habitual, de ahí que  el mecanismo pase desapercibido… Pero verás, la secuencia va a así: 

Si te juntas con personas que no encajan con tus valores, tarde o temprano te verás involucrado en actividades que ofenden a tus valores. Ofender a tus valores te llevará, necesariamente, a tener trapos sucios que no quieres que salgan a la luz y eso te hará vulnerable a chantajes y manipulaciones. Lo que equivale a estar atado de pies y manos y a ir siempre con el «susto» de que alguien te señale con el dedo. 

Te han educado para que pienses que caer bien a troche y moche es una gran idea. Una medida de precaución y un elemento fundamental para alcanzar una buena posición. 

También te han dicho que caer bien a todo el mundo no es posible. Lo hacen para que no te desanimes  si no consigues el 100% de likes en tu meritorio intento de ir por la vida ganando concursos de popularidad.  Pero se trata de que no olvides que debes caerle bien a todo el que se deje. 

Y aquí vengo yo, la incómoda de turno, a decirte que no, que así no vas bien y que tienes que atreverte a no caerle bien a quienes no te deberían caer bien a ti, a saber, a aquellos que ofenden a tu sistema de valores. 

Porque no es sólo que no le puedes caer bien a todo el mundo, es que si le caes bien a según quién, algo anda mal en tu vida.

Concretamente, le debes caer mal, pero que muy mal, a todos aquellos que no coinciden con tu sistema de valores. Tú les debes caer mal y ellos te deben caer mal. Y la propuesta es que lo reivindiques. La cosa suele ser bidireccional. 

A mi, por ejemplo, me caen muy mal los pederastas, los conductores agresivos y las personas que no piensan y van por ahí soltando moralina. Es un ejemplo, porque la lista es larga. Y sé que. le caigo mal a bastantes personas lo que, por lo general, me parece correcto. Porque, de hecho, tus enemigos y haters te definen tanto como tus amigos y seguidores.

Que alguien te caiga mal no significa que no aceptes su existencia, que te lies a mamporros o que te dediques a practicar el santo insulto (que aunque sea en redes y con pseudónimo sigue siendo insulto añejo, del de toda la vida). 

Hay que aceptar al otro, of course. Todos tenemos derecho a existir, sí, así es. Pero no tienes por qué meterles a todos en tu vida, ni perder el tiempo dándoles conversación. 

Cuando ejerces tu derecho a caer mal y a que alguien te caiga mal puedes emprender acciones muy poderosas que son muy útiles para alcanzar esa mejor versión de ti mismo, a saber: discrepar, protestar, reclamar, negarte a colaborar, no permitir, frenar…

Pero el quid del asunto es que caer mal o que te caigan mal no es un acto irracional, o emocional, sino un acto de libre-pensamiento. 

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Es decir, que si alguien te cae mal has de tener claro el por qué y estar en condiciones de explicarlo a quién te lo pida. Y ese por qué no debería de ser “porque le tengo envidia” sino “porque su forma de ser o su forma de actuar ofende a mis valores”. 

Cuando envidias a alguien normalmente es porque a pesar de que encarna todo aquello que tu quieres ser, te parece que se ha quedado con todo el pastel y por ello, su existencia misma te niega a ti la posibilidad de ser como él/ella o ello. 

La envidia es poco aconsejable, pero hablaremos de ella en otra ocasión. 

Aquí de lo que se trata es de atreverte a caer mal para no traicionar tu identidad, para poder avanzar hacia esa versión de ti mismo que quieres ver en el espejo. Y defender que otros te caigan mal, sabiendo bien por qué lo hacen. No es juzgar, es cribar. 

Así que venga, relájate, y no te agobies por el qué dirán. Recuerda que tus enemigos te definen tanto o más que tus amigos. Y con frecuencia, aquellos a los que te enfrentas te obligan a usar tu parte más valiente y digna, aunque parezca una paradoja. 

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12 comentarios

  1. ¡Me ha encantado la reflexión!

    Rescato una idea clave: elegir bien con quién ando teniendo en mente quién quiero llegar a ser.

    Y me quedo con una reflexión en mente… ¿Sabes cuándo al leer «personas que te caen mal» se dibuja claramente una persona en tu cabeza? Llevo meses haciendo ejercicios de diplomacia mental, argumentando que tengo un problema con esa persona pero que no es la persona en sí,… Bla, bla, bla,… Desde ahora me doy permiso para que me caiga mal. Y digo que me quedo reflexionando porque sé que hay una mezcla entre caerme mal por no encajar en mis principios y sentir envidia… Así que espero con ganas ese post.

    • Ana, me chifla la expresión «diplomacia mental»… Me alegra mucho que te hayas liberado y te des permiso. ¡Esa es la idea! De la envidia, hablaremos, no worries.

  2. A mi, se me ha puesto una persona por delante mientras leía tu post.
    Y si, despues del daño que ha intentado hacerme por celos y por envídia y el que me ha hecho, me doy todo el permiso para que me caiga mal, de hecho me cae muy mal por su forma de ser y de actuar y porque esos princípios y valores que tiene me ofenden por que se basan en » Por el interés, te quiero Andrés» ( y otra vez volvemos al posgrado en psicología de la sabiduría popular… )

    • Wow!! Que contenido!!
      Me siento totalmente identificada.
      Mil gracias Gloria por darnos este regalo este mensaje de tanto valor.
      Un abrazo

  3. Wow! Es genial! Nos convencemos media Vida en caer bien a todo ser viviente y ‘quedar bien’ tan pronto conectas con tu ‘awareness’ y este post, la realidad cambia: caer mal es coherente con Ser y Estar contigo mismo y con tu Mundo.

  4. Creo recordar una frase de Colin Powell que decia que tratar de caer bien a todo el mundo es de mediocres. Me encantó la frase en su día al igual que el artículo ☺

    • Siguiendo tu pista, Rafael, he dado con la frase de Colin Powell «Trying to get everyone to like you is a sign of mediocrity.» Gracias por la aportación!

  5. Genial Gloria! Muy acertado y liberador 😉
    Personalmente me costó muchos años aceptar que me podían caer mal unas cuantas personas, y otros tantos aceptar que también caía mal a otras tantas personas.
    Ahora vivo más libre, más fresca, y me dá igual hacer vídeos defendiendo mis valores y criticando consejos de crianza que me parecen una locura en YouTube 😂
    Gracias por tu sentido del humor!

  6. Me parece liberador esta reflexión, es realmente honesta y sincera y la recordaré porque hay un buen quedismo y mantener la apariencia de que hay que caer bien a todo el mundo y no es así, gracias Gloria!

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